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EL MUNDO. Domingo, 24 de diciembre de 2006. Intentó conciliar la ciencia y la fe Primer decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Navarra, era un experto en Darwin y Galileo JOSÉ MANUEL VIDAL Era un enamorado de Dios, de la Obra de San Josemaría Escrivá y de la filosofía. Los tres amores a los que dedicó su vida el sacerdote Mariano Artigas, primer decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Navarra y experto en Darwin y en Galileo. Por ese orden. Primero Jesucristo y la Obra. Después, la ciencia. Tres amores que dejó ayer, a los 68 años, víctima de un cáncer de páncreas, tras templar las fibras más profundas de su alma en una larga y tenaz lucha contra la enfermedad.
Mariano había nacido el 15 de diciembre de 1938 en Zaragoza. Pronto sintió la llamada de Dios, entró en el seminario y, tras cursar los preceptivos estudios eclesiásticos con excelente aprovechamiento, sus superiores lo mandaron a doctorarse en Filosofía a la Universidad Lateranense de Roma. Pero, como muchos de los sacerdotes de la Santa Cruz y del Opus Dei, buscaba la excelencia y no se contentó con un título. En 1968, se doctoró en Ciencias Físicas por la Universidad de Barcelona y, en 1979, obtuvo otro doctorado, esta vez en Filosofía, también por la Universidad de Barcelona. Antes, el 9 de agosto de 1964, se ordenó sacerdote y se incardinó en la Obra de monseñor Escrivá. Desde entonces, se dedicó por entero a su vocación sacerdotal y a su profesión de científico y de profesor. Como tal, dio clases de Filosofía de la Naturaleza y de la Ciencia en la Universidad de Navarra, su Universidad de siempre. Pero también impartía cursos en la Universidad Pontificia de la Santa Cruz (Roma), en la Universidad de Barcelona o en las de La Sabana (Bogotá), Piura (Perú), San Marcos (Lima), Los Andes (Santiago de Chile), o en la Panamericana (México). «Era un aragonés típico», dice José Angel García Cuadrado, su amigo y compañero. Y añade: «Era un hombre de pocas palabras, pero muy sencillo. Con una enorme capacidad de trabajo. Le gustaba pasear y era un hincha acérrimo del Zaragoza, el equipo de sus amores». Era experto, sobre todo, en Darwin, en el evolucionismo y en Galileo. A este último dedicó un libro, escrito junto a William R. Shea, en 2003, titulado Galileo en Roma. Solía decir que «ni siquiera los católicos conocen bien el caso Galileo, aunque se utiliza con frecuencia para atacar a la Iglesia». También sostenía que el caso Galileo había sido un «auténtico culebrón» y un «símbolo de las relaciones, no siempre fáciles, entre ciencia y religión, y un punto obligado en la historia de la ciencia y de la cultura con amplias repercusiones en la actualidad». El profesor Artigas recibió el reconocimiento internacional por parte de diversas asociaciones de Filosofía. Fue miembro de la Asociación Europea para el Estudio de la Ciencia y la Teología; miembro correspondiente de la Academia Internacional de Filosofía de las Ciencias o consultor del Consejo Pontificio para el Diálogo con los no creyentes. En 1995 recibió el Premio de la Fundación Templeton y desde 2000 era miembro ordinario de la Academia Pontificia de Santo Tomás del Vaticano. Recientemente había sido nombrado miembro de la Sociedad Internacional para Ciencia y Religión, asociación que tiene su sede en la Facultad de Teología de la Universidad de Cambridge. Mariano Artigas ha escrito una veintena de libros entre los que destacan: Filosofía de la naturaleza; Las fronteras del evolucionismo, con prólogo de Sir John Eccles, Premio Nobel de Medicina; Ciencia, razón y fe, con prólogo de Evandro Agazzi, presidente de la Académia Internationale de Philosophie des Sciences; Filosofía de la ciencia experimental; La inteligibilidad de la naturaleza; El desafío de la racionalidad; Lógica y ética en Karl Popper; La mente del universo o Galileo en Roma, entre otros. Mariano Artigas, primer decano de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Navarra, nació el 15 de diciembre de 1938 en Zaragoza y falleció el 23 de diciembre de 2006. |